Gracias.

14.10.13

A mi cabeza le ha dado por pensarte. A mi corazón le ha dado por sentirte. Y a mi... A mi me ha dado por odiarte. ¿Por qué? ¡Y todavía me preguntas el motivo de mi odio!
Porque todavía no ha nacido ser que haga competencia a tus ojos, no se ha creado invento que consiga reproducir la sensación de felicidad que tú me provocabas, no ha existido sonrisa que perdure en la memoria tanto como la tuya en la mía, no han encontrado amor más puro que el que tú me inspirabas, ni noches con pasión desbordante como las que tú me dabas. No ha aparecido ser humano, aparato o copia que pueda imitar lo que tú solías darme.
He aquí el motivo de mi odio.

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